Ópera Fidelio

El pasado martes 17 de marzo, tendríamos que haber asistido a ver la ópera Fidelio de Ludwig van Beethoven, retransmitida en directo desde la Royal Opera House.

De la obra del gran compositor que nos dejó multitud de obras de todo tipo, solo compuso una ópera, ya que se centró sobre todo en la música orquestal, compaginándola con la música de cámara y para piano.

Su única ópera escrita, Fidelio, revisada desde 1805 hasta 1814, fue un fracaso el día de su estreno. El músico tuvo que esperar hasta el 23 de mayo de 1814 para ser aclamado de forma entusiasta por un público enfervorizado.

El título original en alemán, Fidelio oder die eheliche Liebe, Op. 72, es una ópera en dos actos y libreto en alemán es obra de Joseph F. Sonnleithnner, a partir del texto original en francés de Jean-Nicolas Bouilly.

La ópera cuenta cómo Leonora, disfrazada como un guardia de la prisión llamado “Fidelio”, rescata a su marido Florestán de la condena de muerte por razones políticas.

El escenario de Bouilly encaja con la perspectiva estética y política de Beethoven: una historia de sacrificio personal, heroísmo y, con el tiempo, de triunfo (los tópicos habituales del “período medio” de Beethoven), con su lucha subyacente por la libertad y la justicia como espejo de los movimientos políticos contemporáneos en Europa.

Algunos momentos destacados de la ópera incluyen el “Coro de prisioneros”, una oda a la libertad cantada por un coro de prisioneros políticos, la visión de Florestán de Leonore que aparece como un ángel para rescatarlo, y la escena en la que el rescate al final tiene lugar. El final celebra la valentía de Leonore con contribuciones alternándose de solistas y coro.